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29.12.11

THEN



La calle estaba desierta y  nuestros pasos salpicaban el silencio de la madrugada. Luego tu brazo me rodeó y me atrajo a tu cuerpo –que siempre esta perfumado, tibio, latiendo agitado después del placer-. 

Me abrazó. Me beso en la sien con ternura, como viejos amantes enternecidos de amor. Una electricidad peligrosa me sacudió por dentro, pensé, que esto no esta bien y hay miles de ojos aun ahí, en la retumbosa madrugada.

Y fue un momento, pequeño, donde pude vernos fuera del mundo, fuera del asfalto negro, en una realidad donde nuestro paseo era común y rutinario, donde recibía tus abrazos con amorosa bienvenida. Muchas palabras no existían, ni personas, ni discusiones. Tampoco el departamento clandestino donde huíamos en ese día marcado en el calendario, puntuales, ocultos.

El mundo se hundió entonces, juntos con los edificios, los autos estacionados, los miles de noctámbulos escondidos en las esquina. Nos comía la tierra a nosotros dos, vos me estabas abrazando y deseándome en ese momento y para siempre, inamovibles, mientras el remolino nos deglutía; nos mirábamos a los ojos y nunca podré sentir ternura tan infinita y la muerte después.





Foto: http://overflowing.tumblr.com

10.8.11

LAS MEDIAS




Las medias, negras, rotas en un punto que se escapó
Huyó
Tomó el salto de fe
No le importó el caos
La pierna desdicha, improlija
Las palabras calladas
O una vergüenza disimilada
Con tirones a la pollera corta

Afuera hay un muchacho que mira
A las estrellas
A la luna que sonríe
Incompleta, apenas comienza a hincharse
No inspira más que los suspiros
De un enamorado vehemente
Que busca a su julieta
Debajo de cada máscara
Detrás de las cortinas
Y nunca en su propio corazón


11.12.10

AFTER ALL...


No hubo un solo momento cuando estabamos juntos en el que pensé que podría acabarse. Viví en una irrealidad.

Una vez me tocaste la pierna enfrente de todo el mundo y las chispas en mis ojos fueron evidentes como siempre. Y asi delante de todo el mundo nos fuimos a besar y nunca pensé que podría acabarse, todo el éxtasis y cuánta dulzura de esos labios, siempre apurados, siempre, como una señal.

Me habías dicho que me querías, por primera vez y casi estallo, si fuera posible, de la felicidad, de la perfecta simetría entre lo que yo te quería y vos a mi, todo el mundo afuera sonaba tan estúpido. Esas dos palabritas flotarían hasta el fin de los tiempos y no es posible el fin, pensaba. Me dormí esa noche sonriendo porque no pensé, no podía imaginar que acabaría.

Y allí. El fin de todo. El fin de las cosquillas, de la foto furtiva a tu pecho desnudo, el fin de los abrazos de medianoche cuando sentía el vértigo apoderarse de mi. Me aferré a los brazos de mucha gente y me instalé en ellos siempre creyendo que nadie me arrancaría de ahí.

Nunca supe que esos momentos eran únicos, como copos de nieve, irrepetibles y perfectos y frágiles. Me desespera no haberlos saboreado por completo. Me callé tantas veces pensando que la próxima vez diría todo: como me gustaba la forma en la que me apretabas la mano, las peleas, como temblabas al estar dentro mío y simplemente como nos reíamos. Los espasmos de las carcajadas rebotando como locas por el cuerpo, las manos crispadas y las lágrimas en los ojos porque nos podíamos morir riendo en ese instante. Lo valía, como no?

Ahora son todos sueños. Brumosos. Desesperados. Vuelven en ráfagas para pegarme directo en el centro del pecho, a llenarme de preguntas, a odiarme. Eran únicos, eran todo lo que no volverán a ser, son recuerdos, volantazos, esquinas mal dobladas, pantallas escrutadoras, son miles de comas y sinónimos de melancolía.

Quisiera capturar un fénix y quemarlo porque sus cenizas darán una nueva criatura exacta a la anterior, y no volveré a extrañarlo ni a todos esos momentos, nunca nunca jamás.




22.10.10

CLOSEUPS



Los surcos de tus labios

tu suciedad

el terciopelo de tu pupilas castañas

corro sobre tu pecho

pisoteandote el alma

me agarras de los pies

y me hundo en tu ombligo.


Las hendiduras de tu espalda

adonde me arrojo

como en el campo con el sol en la cara, con el mundo detrás

las telarañas de tu piel,

cuando te besaba, saboreaba un cielo dulce

que era suave también

era eterno

ay, me apretabas

me agarrabas

y tu respiración se acababa

alli donde empezaba mi cuello

era un viento frío

que me estremecía.


Te miro y te creo

te dejo de imaginar

te recorro y me rio

te pliegas y sonríes.


Ahi nos comienza el mundo

mientras me paseo entre tus dedos

y me enriedo.



11.5.09

LET DOWN




Ella se veía, a través del vidrio, abrumada. Pesaba en su nuca una carga muerta, una levísima inclinación en su mirada, en su cabeza, en sus brazos y las manos, rojas del frío, abrazan la taza que humea.

Parece como si, en cualquier momento, se fuese a levantar, desesperada, salir corriendo a la calle, llorando, usando sus manos frías para calmar el estallido de su cara.
Suspira. Mira, husmeando el horizonte. Tiene el pecho inflado de aire que no se quiere ir. Es una hija del invierno, que le da excusas para esconderse detrás de bufandas y sobretodos, una armadura, sombreros hasta los ojos y guantes para sus manos.

Debe estar pensando en alguien que no llega. Que no va a llegar. Fue a calentarse, a resguardar su nariz del viento, a esperar una hora específica. No espera a nadie. Su cara es de resignación, de alguien que ya a escrito su final, que dijo palabras de despedida, que abrazó con fuerza para no olvidar el olor que despedía su piel, para recordarlo en todos los abrazos que vaya a dar de aquí en adelante, porque no serán de él.

Cuando veo que se le pierde la mirada en la muchedumbre ciega que pasa en las calles, sé que lo está recordando, en ese mismo instante seguramente imagina una preciosa fantasía, (hasta puedo ver que las comisuras le tiemblan en una pequeña sonrisa).

Se despierta, sacude la cabeza, se concentra en sus manos ahora tibias y la taza que ya no humea, en el bar ruidoso y la silla vacía delante suyo. Como dije, no espera a nadie. Levanta la mano, el mozo se acerca, le paga con el cambio justo y toma su bolso y su abrigo y sale. Quisiera correr, romper con un martillo esa realidad que le pesa, quiero despedazar, triturar los vidrios que le reflejan su figura solitaria, como una trampa, sola y sin salida. Luego mirarla a los ojos y verla ligera, una sonrisa y otro suspiro. Quiero seguirla por las calles frías de gente muerta hasta que me doy cuenta que la he perdido en ese cementerio palpitante.




3.10.08

HIPERESTESIA

Allí estaba en esa suerte de noche cortaziana, oliveiras moribundos, las magas ausentes, desde el fondo de la casa se sentía el golpeteo de un tambor que cumplía las veces de grifo roto, gotea quebrando la silenciosa penumbra.
Luego vi el sol.
Mi abuela me espera para hacer compras que yo sé serán sencillas. La llevo por los laberintos de tentaciones y nos reímos. La miro. Me pasa mirarla de cerca y encapsularla en mis retinas para que no se vaya.
Ese es un hermoso collar, querés que averigüe cuánto cuesta?, la tiento. Mientras, yo sé, hace cuentas pero es bellísimo, el collar, tan delicado como sus huesos que se hacen polvo. Y mi abuelo tiene miedo y lo imagino como un niño chiquito llorando en la soledad de una multitud desconocida. La convenzo y se lo compra. Yo sé, le quedará hermoso.
Sonrío y compartimos chismes de chucherías. Me río y se ríe. Mientras mi estómago no deja de retorcerse.
La vecina que encontramos en la parada del ómnibus me escruta y me pregunta lo mismo de siempre, bebés, bebés, cuándo, cuándo tendremos bebés? Mi abuela sonríe como nunca hasta ahora y no, ella me mira y sonríe y no quiere bebés, ella me mira y me ve y me siento desnuda. Me mira asintiendo y sonríe! Me ve! Me ve! Ella lo sabe, yo quiero tantas cosas y ella lo sabe y quisiera dármelas.
En el fondo de su sonrisa veo la despedida, me regala los silencios de todo lo que ya no vale la pena hablar, me mira y veo el orgullo que nunca creí merecer. La beso y huele como mis recuerdos.
Las noches en vela son narcóticas para mi. Me liberan y me desgarran las tantas pieles que me recubren, me devuelven mi sensibilidad y mi crudeza, hasta que finalmente puedo arrastrarme y volver a rasparme con el duro pavimento.
Pensé, muchas veces, que estaba inerte. Que los latidos de mi corazón eran una inercia vacía, que el mundo no me tocaba porque ya no pertenecía a él. Y miraba indiferente los giros a mi alrededor.
Cuando volví a mirar, seguía el sol en lo alto y la gente caminaba a mi alrededor encerrada en sus cajitas. Cada minuto que envejezco no es más que otro minuto en que el dolor crece, que me dijeron que no me llevo bien con los cambios… no quiero que cambie pero lo hará, la rueda me va a alcanzar y tal vez un latido me falle por su ausencia.
Ella tiene un collar nuevo y yo no tengo bebés, y a veces se me da por querer pelear con los molinos de viento del tiempo.
Hoy caminé llorando por las peatonales repletas de desconocidos.



22.1.08

REMIENDOS | Lluvia.Sueños.Pasado |


La mañana me ataca sin darme cuenta y tengo el blanco virginal de la hoja, esperándome, esperando el azul obsceno que la deshonre, al falo agudo metálico que la recorra.

Pienso en escribir sobre tantas cosas amontonadas en mi puño. Quise escribir sobre el perdón, sobre los límites del amor, sobre el sufrimiento de vernos heridos por aquellos que poseen no una, sino todas las llaves que necesitamos para sentirnos seguros.

Después pensé en escribir sobre las cuentas pendientes. Aquellas que nos persiguen por los años sin descanso hasta que finalmente dejamos de darles la espalda. Tenemos alguna vez que respirar hondo y cerrar esas rendijas que dejan pasar tanto frío.

Pero después leí lo escrito y me puse triste. El cielo gris es un telón fabuloso pero por qué esparcir mis esquirlas melancólicas? Mejor sería imaginar, historias de gente que miro en la calle y no tiene idea que quiero robarles su vida y hacerlas mías. Después deslizar trazos por la hoja dispuesta, trazos que hablen sobre madrugadas, cinturas húmedas y pequeños secretos susurrados en la oscuridad.

Sin embargo no puedo porque mi muñeca se queja y se detiene porque no he hecho más que desvariar en signos curvilíneos. Los parlantes ahogan las notas con deseos y dolores que me acompañaban hasta entonces. Y reviso mis listas y encuentro el canciones sucias y manoseadas que me ayudará a pensar en cosas irrelevantes. No más Air Supply, lo juré.

Me quiero reír. Quiero decir cosas que hagan reír a todos y solo recuerdo las cosquillas de mi mamá cuando estábamos juntas, nadie más era necesario y ella era lo único, lo único, y no era cierto.

Me resigno, me rindo. No puedo escribir sobre nada. Mis ideas están diluidas como la tinta que se escapó y me mancha la palma de la mano.

Las mujeres regirán el mundo cuando podamos hacer una sola cosa. Solo una. Y morir por ella.