4.4.14

SHORT DE LENTEJUELAS

Hugo no me dijo que sus amigas me arrastrarían a su casa ese sábado. Tampoco tuvo en cuenta que hacía frío y lloviznaba, además de ser feriado y sin colectivos. Juana y Olga (no son sus verdaderos nombres, pasa que no los recuerdo. Ni siquiera sé si me los dijeron o no les pregunté). Juana era rubia, hermoso cuerpo, firme en sus veintipocos y mucho delineador de ojos. Olga era corpulenta y llena de rulos, hablaba fuerte y era la que tenía porro. Las dos eran simpáticas y me hacían sentir de mil años. 

Llegamos a la casa de Hugo y habia gente saliendo por todas las habitaciones. Sentados en el piso, sobre colchones, fumando y tomando cerveza. Hugo me vio. Hola mi amor, me dijo mientras me abrazaba y me besaba. Se rió con Olga y Juana se perdió en algún recoveco.
Estuve diez minutos dando vueltas por el patio, tratando de encontrar un lugar para sentirme tranquila. Hugo tocaba la guitarra frente a un grupo de chicos y parecía haberse olvidado de mi o de lo que me había llevado hasta ahí. Suspiré buscando alguna salvación en el teléfono y vi la hora. 
Entré a despedirme, era un día importante para mis alumnos e iba a llegar tarde. El cielo se puso más gris y la lluvia cayó con más ganas. Hugo insistía en que no podía irme sola (él no podía dejar su casa y su fiesta) así que convocó a Juana y Olga, otra vez, para que sean mis acompañantes. 

Intenté negarme con una vehemencia sobrenatural pero las chicas necesitaban ir hasta centro también. Hay un chico que quiero ver hoy mismo, sentenció Juana mientras buscaba entre unos trapos desordenados. Sacó un short de lentejuelas, sucio. Se bajó ahí mismo su pollerita y se cambió. ¿No te da asco no saber de quién es esa ropa?, le pregunté. Ella se rió y contestó que le encantaba. A su chico también. Olga asintió abriendo su paraguas y nos encaminamos hacia la avenida. 
El aguacero crecía, mientras convertía las calles en ríos. En la esquina logramos ver el colectivo que llegaba y aunque le hicimos señas, aceleró y pasó de largo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"En la esquina logramos ver el colectivo que llegaba y aunque le hicimos señas, aceleró y pasó de largo."

snif!
s-AL-udos,
Charls.