LET IT FALL
Cinco minutos.
Es lo que tardo en despertarme.
Durante esos cinco minutos me pasa una vida; quizás como en un reseteo, mi cerebro re-acciona dejando correr millones de pequeños pensamientos que no tienen mucho que ver unos con otros. Con música de fondo, claro. Cada mañana amanezco con una canción en mi cabeza que no sé de donde sale.
El primer minuto es de puro odio hacia los seres vivos y/o inertes que los acompañan. Odio no poder tener un ratito más para dormir. Odio tener que levantarme. Odio repasar por vigésimo novena vez la razón que me hace levantarme y seguir descubriendo que es más fuerte que mis ganas de dormir. Odio ser adulta y tener responsabilidades. La lista es larga.
Sé que lo que me levantó no va a tardar mas de quince minutos en finiquitarse: más odio.
Al tercer minuto ya tengo la certeza que me estoy despabilando, lo dicho, después de esos cinco minutos ya no hay vuelta atrás: el sueño no vuelve -no como antes-, el ruido distrae, la lluvia…
Oh, si. La lluvia. Hoy llueve. En el minuto cuatro distinguí el gris de la ventana y el balcón mojado. Levantarme, salir, mojarme, los charcos. Suspiro. Pienso en las obligaciones y responsabilidades y en el sueño tan inconveniente que tuve anoche, acaso podría considerarse inapropiado tener ese tipo de…
Recuerdo una persona, una lengua, los años de locura, como si fueran de otra persona, no soy yo, no como ahora que me siento vieja y sin fuerzas… dónde tenia la cabeza? Estoy realmente arrepentida…? No vale la pena, es inútil, de otra manera no hubiera…
Miro las toppers, están sucias. Destesto lavar zapatillas. Afuera llueve, es la mejor decisión pero siempre tuve un nosequé con usar zapatillas delante de mi abuelo. Cómo es que tengo veintisiete años y me sigue pesando la opinión de mi abuelo? Si hubiese tenido un padre -uno bueno, claro-, hubiese sido una nenita de papá. Odio pensar que tengo potencial para ser una nenita de papá.
Me pongo las toppers y el impermeable largo, que me queda un poco grande. Parezco homeless.
Let it fall, let it fall, let it fall…
We can pray for sunny weather but that won’t stop the rain…
Me duele la garganta, llueve más de lo que creía, esquivo como puedo el desfile de paraguas que me amenazan alrededor.
Let it fall, let it fall, let it fall…
No puedo volver a dormir, ni puedo dejar de sentirme aturdida por la ciudad, ni puedo fingir que no vi al chico que me gustó toda la secundaria, parado en una vereda –con toda su esplenditud encima- hablando por teléfono y por supuesto, sin darse cuenta de la chica que pasaba empapada por la otra vereda.
We can pray for sunny weather but that won’t stop the rain…
Un año horrible, eso fue. Pienso en todo lo malo, en todas las pérdidas y los llantos, las preguntas que quedaron en el aire, el departamento a medio limpiar, el olor a queso que no se va de la heladera y los kilos que nunca pude bajar… quedan tres días, horas, son minutos y se termina. Y termina.
Let it fall, let it fall, let it fall…











