10.8.11

LAS MEDIAS




Las medias, negras, rotas en un punto que se escapó
Huyó
Tomó el salto de fe
No le importó el caos
La pierna desdicha, improlija
Las palabras calladas
O una vergüenza disimilada
Con tirones a la pollera corta

Afuera hay un muchacho que mira
A las estrellas
A la luna que sonríe
Incompleta, apenas comienza a hincharse
No inspira más que los suspiros
De un enamorado vehemente
Que busca a su julieta
Debajo de cada máscara
Detrás de las cortinas
Y nunca en su propio corazón


11.12.10

AFTER ALL...


No hubo un solo momento cuando estabamos juntos en el que pensé que podría acabarse. Viví en una irrealidad.

Una vez me tocaste la pierna enfrente de todo el mundo y las chispas en mis ojos fueron evidentes como siempre. Y asi delante de todo el mundo nos fuimos a besar y nunca pensé que podría acabarse, todo el éxtasis y cuánta dulzura de esos labios, siempre apurados, siempre, como una señal.

Me habías dicho que me querías, por primera vez y casi estallo, si fuera posible, de la felicidad, de la perfecta simetría entre lo que yo te quería y vos a mi, todo el mundo afuera sonaba tan estúpido. Esas dos palabritas flotarían hasta el fin de los tiempos y no es posible el fin, pensaba. Me dormí esa noche sonriendo porque no pensé, no podía imaginar que acabaría.

Y allí. El fin de todo. El fin de las cosquillas, de la foto furtiva a tu pecho desnudo, el fin de los abrazos de medianoche cuando sentía el vértigo apoderarse de mi. Me aferré a los brazos de mucha gente y me instalé en ellos siempre creyendo que nadie me arrancaría de ahí.

Nunca supe que esos momentos eran únicos, como copos de nieve, irrepetibles y perfectos y frágiles. Me desespera no haberlos saboreado por completo. Me callé tantas veces pensando que la próxima vez diría todo: como me gustaba la forma en la que me apretabas la mano, las peleas, como temblabas al estar dentro mío y simplemente como nos reíamos. Los espasmos de las carcajadas rebotando como locas por el cuerpo, las manos crispadas y las lágrimas en los ojos porque nos podíamos morir riendo en ese instante. Lo valía, como no?

Ahora son todos sueños. Brumosos. Desesperados. Vuelven en ráfagas para pegarme directo en el centro del pecho, a llenarme de preguntas, a odiarme. Eran únicos, eran todo lo que no volverán a ser, son recuerdos, volantazos, esquinas mal dobladas, pantallas escrutadoras, son miles de comas y sinónimos de melancolía.

Quisiera capturar un fénix y quemarlo porque sus cenizas darán una nueva criatura exacta a la anterior, y no volveré a extrañarlo ni a todos esos momentos, nunca nunca jamás.




22.10.10

CLOSEUPS



Los surcos de tus labios

tu suciedad

el terciopelo de tu pupilas castañas

corro sobre tu pecho

pisoteandote el alma

me agarras de los pies

y me hundo en tu ombligo.


Las hendiduras de tu espalda

adonde me arrojo

como en el campo con el sol en la cara, con el mundo detrás

las telarañas de tu piel,

cuando te besaba, saboreaba un cielo dulce

que era suave también

era eterno

ay, me apretabas

me agarrabas

y tu respiración se acababa

alli donde empezaba mi cuello

era un viento frío

que me estremecía.


Te miro y te creo

te dejo de imaginar

te recorro y me rio

te pliegas y sonríes.


Ahi nos comienza el mundo

mientras me paseo entre tus dedos

y me enriedo.



2.4.10

(AUTO)LECTURAS OBLIGADAS


Estuve haciendo radio online ayer, y no es que haya hablado horas, pero al llegar a casa, al desorden conocido y el silencio, me sentí relajada por el hecho que no tenia que hablar con nadie. Ni una sola palabra. Prendí la tele, me bañé y pensaba. El único lugar donde las palabras no se detienen es siempre mi cabeza.

Me gusta no hablar. Por eso me gusta escribir y sacar fotos, imagino. La ausencia de cualquier emisión de sonido por parte de mis cuerdas vocales.

Estuve leyendo mis diarios –tengo varios, desde los trece que escribo uno-; las palabras escritas me permiten ahora darme cuenta de la adolescente perturbatita que era. Igual me gusta darme cuenta que cosas que no podria recordar ahora, estan puestas en papel. Here to stay.

Mucho de lo que quería ser cuando era jovencita lo logré. O sea, no soy pediatra ni soprano, pero queria ser escritora y aquí me ven. Algo es algo. Y soy contralto, lo que tampoco es tan malo. Tampoco tengo un marido, hijitos y un perro. Los reemplacé por un departamento diminuto, una cámara y muchos libros. Principalmente me saqué esa idea de mi cabeza que la vida tiene que ser un win/win. Niña alocada e ingenua. Se pierde seguido y luego se aprende.

Quería sufrir por amor y padecer los dolores del corazón. Puedo culpar a las telenovelas de las siesta y escuchar mucho Ricardo Montaner. O simplemente tenía la mente inflada de imaginaciones que no podían salir.

Solía soñar mucho y entristecerme con facilidad. Vivía incómoda –me leí incómoda-, como viviendo fuera de mi, adaptándome al ambiente de otros, diestros nadadores de una corriente prefabricada…

Como suele pasar antes de mi cumpleaños, me vienen estas reflexiones, vistazos destellantes a mi pasado y todo lo que voy haciendo. Una auditoría de mi vida.

Lo normal, estándar, el deber ser, no me queda. Soy diferente, pienso diferente, mis amigos son especiales, mi familia ha aceptado mis locuras mucho antes que yo misma, el mundo ya no es un lugar hostil. Eventualmente se encuentra el lugar que nos pertenece, sooner or later.

Faaaa… que fácil es escribirlo...

...no?




27.3.10

DESNUDO AL CUBICULO



Mono: La evolución favorece a los monos. Un día los humanos serán puestos en jaulas como mascotas.
Dilbert: bah! Es imposible! Los humanos jamás nos permitiríamos ser tratados así! Ahora, fuera de mi cubículo!!


Va más alla de los biómetricos, las tarjetas, ingresar claves y ponerse un headseat mientras se finge amabilidad seis horas por día. Va más allá de sentir miradas de compasión cuando a la pregunta “en que trabajás” contestás con resignación: “telemarketer”.

El mayor reto no son los clientes enfurecidos o el sistema que se cae, no: el verdadero padecimiento de todo telemarketer es la vida alrededor de los boxes grises.

Como en la secundaria -oh pesadilla olvidable!-, la vida dentro de un call center es un sistema de castas, destinado a generar el mayor número de presiones y críticas. Los grupos arremolinados debajo de la autoridad de un supervisor mantiene una unidad ficticia, en pos de objetivos cumplidos y palmadas en la espalda de los jefes.

Veamos, entrar a empresas autoproclamadas “modernas” no garantiza que las mentes de los involucrados también lo sean: al contrario. Los nuevos jefes (generalmente antiguos portadores de headset), deciden exprimir el nuevo poder mediante técnicas medievales para garantizar sumisión y lealtad. Premio y castigo.

Las horas de coaching (ese recurso bienintencionado destinado a la mejor comunicación entre las partes) se transforma en demoledora inspiración, de donde se sale con la certeza que el señor Burns realmente existe.

La tendencia pasivo-agresiva es recordar lo confortable del lugar de trabajo (donde es más factible intoxicarse con lysoform que engriparse), las recreaciones que levantan la moral del grupo (trabajar disfrazado en Halloween es casi un ofrenda a la globalización), sumadas a todas las ventajas que ofrece un horario part-time (aunque a veces no, no te damos permiso para que puedas rendir ese final importante), se corona con un mensaje sutil y subliminal como cartel en Las Vegas que dice “aquí se hace lo que yo digo digo y punto”.

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Este es un pedazo de mi texto "Desnudo al cubículo" para la revista DIXI. Para leerlo completo sigan
este link.


Gracias a la gente de DIXI por el espacio y por la buena onda!








8.2.10

BUT GOODBYE



Diríase que no soy una buena despedidora. Años de entrenamiento pavloviano me han configurado para detestar la acción de decir adiós, de pararme debajo de ventanillas, en andenes, para decir las últimas palabras y alguna que otra lagrimita disimulada entre sonrisas.

Ayer nos juntamos con mi amigo Charls y Efe en nuestra acostumbradísima parrillada, con ensalada de la huerta. Todo fue igual: mi cara de sueño, tomar la carta y decir “quiero la página uno, la dos…”, esperar que Efe empiece a atosigar a los mozos; comer muchísimo, pelearse por quien paga, brindis a rolete y dejar lugar para ir caminando hasta la heladería a una cuadra (y en el camino hacer el chiste de la madre de velazquez).


Quizás por las hormonas, o por hacerle un homenaje, me comí un cuarto de helado. Otra imagen para la posteridad.
Y todavia no me daba cuenta que era por una última vez. Que mi querido Charls (conocido por las vicisitudes de la vida, atraídos por nuestro arianismo indisimulable), se va, se irá a completar un camino largamente deseado.

En una forma es como si se casase (aunque confieso que como buena amiga celosa, no me convence todavia su novia), pero él es feliz, su vida va a cambiar y que más puedo pedir que gente a mi alrededor con las suficientes pelotas para vivir de verdad.


Cuando el momento de la separación llegó, me di cuenta que era LA despedida. Por el vino (culpemoslo, es más fácil) el pecho me pesaba y algo acuoso me llenaba los ojos.
No soy buena para decir adiós, hasta luego, nos vemos, para agitar pañuelos. Prefiero no darme cuenta y hacer como que nada cambió.

Pero cambian, la gente se sube a aviones y colectivos y aquí abajo quedamos con los recuerdos. Hermosos recuerdos Charls, por tantas mollejas, vacíos, papas en lugar de ensaladas, picadas y helados. Por ser como sos, tan honesto e irónico, tan realista, sólo espero que la Iglesia y el señor de arriba aprovechen los que les llega (de no ser asi, dónde irá mi fe?!)


Gracias Charls, la única forma de despedirme apropiadamente fue siempre asi, por escrito. Gracias por querer a una pareja de inadaptados, por bancarnos en las muy malas y brindar por las buenas. Gracias. Gracias. Gracias.


Gracias a ti!







31.1.10

SISTER'S SOUL



Quisiera que ella viese más allá. Quisiera que no viese ni lo absoluto. Que no se distraiga por lo insignificante. Que sienta los acordes envolviéndola y las letras hundiéndose en su pecho.

There are fake loves. There are fake lives.

No puedo evitar equivocarme –vos tampoco-, ni cantar fuera de tono o resbalar en las cuerdas –después nos reímos pero no es lindo, no-.

Quisiera, querida, que no te dejes destruir por eso.

Que grites antes de dormir, que rompas antes de irte. Que seas valiente como yo quise serlo y no pude. Porque lo dejé que me arrancara la vida y asi mi vida fue confeti, caramelos y harina de piñata. Que me pisotearan en el piso quitándome mis tesoros.

Deberías decirlo todo de una vez, cada vez, buscar las preguntas y no dudar en ser abrumadora.

Quiero que escuches, que lo saborees y te des cuenta, querida, que hay otras palabras y otros versos, otras personas que saben que decir cuando a vos se te acaban las palabras. Cuando yo ya no esté para decirte que…

Hay un mundo horrible allá afuera, mi querida, que no quisiera que veas ni vivas pero es imposible y no esta en mis manos. Vas a llorar y vas a suplicar. Te sentirás insignificante y absurda –a veces- y otras, creerás que tu perfecta figura se mueve segura entre las luces.

Vas a correr, vas a parar, vas a rodar y contemplar desde lo alto, vas a tener esos momentos que llamamos felices.

Hay un mundo afuera que espera ser tuyo. No importa cuanto duela, mi querida, así es mejor. Es lo único cierto. Ya no te puedo mentir ni contarte cuentos fantásticos para que duermas en paz, ya no puedo, mi querida, ya sos grande.