13.9.09

TOMORROWNESS



mañana
me dolerán los pies del camino andado, mis rodillas se quebraran solas sobre pedregales

mañana

humedeceré la almohada, de lágrimas, la morderé sintiendo como mi cama se vuelve inmensidad

mañana

escribiré dos líneas en un papel de carta y pondré tu nombre en el sobre con letra temblorosa


(puedo volver de todo, menos de la decepción)


mañana

con el sol en la cara me despertaré deseando que sea otro día, otra hora, otra persona la que no este a mi lado

mañana

borraré tus huellas, lo juro, del cuerpo y el piso. Quemaré navíos. Los tesoros se dormirán el fondo de las remembranzas perfumadas del vino y mi piel.

mañana

mi cara tendrá las marcas del frío, de la noche sin brillos, las manos me queman no son mías, son del viento


(puedo volver de todo, menos de la decepción)

mañana
recogeré los pedazos desparramados, las partes embrujadas y partidas

sin vos

sin voz

mañana

preferiré ser un payaso chillón aparatoso y no un bufón triste que distraiga las horas


mañana

seré otra y estaré ahuecada, me arrastraré, gritaré, voy a destrozarte

mañana

el día será perfecto y soleado, miraré las letras y me preguntaré por qué, por qué, es posible?


puedo volver de todo, menos de la decepción




5.9.09

DENTRO TUYO II


Estoy sentado frente a la puerta. El silencio me rodea. Me traga. Estoy dentro del silencio, buceando en sus entrañas de aire. El polvo debajo de mis pies. O de los que eran mis pies. Siento cosquillas.

Me habías tragado vos también cuando nos fuimos a vivir una aventura. También me llenabas con tu aire y hubiese vivido (oh si) mirándote, quieto, fascinado, como miro a la puerta ahora. Una hermosa puerta, si he de decirlo. Una hermosa mujer.

Puedo ser injusto en las comparaciones y lo siento. Afuera del silencio esta la jungla, un desorden, el ruido, o sea vos y tu mundo. Allí ya no me tragás sino que querés mis huesos, o lo que eran mis huesos, para afilarte los dientes, como los perros hambrientos y furiosos.



4.9.09

DENTRO TUYO


Esperaba que el anillo en el anular izquierdo fuese una nostalgia por una esposa muerta. Pasando junto a él escuché parte de una conversación: tenía un hijo. Era un padre.

Tendría alrededor de 26 años, pelo castaño claro y manos perfectas, como nunca antes había visto en un hombre, surcadas por venas ligeramente hinchadas que partían hacia los dedos, largos, de uñas rosadas redondeadas. Sus palmas suaves. Y su boca. Pequeña y fina, roja como una herida abierta manando de sangre.

Quería tomarlo, beberlo y succionarlo. Lo veía feliz y quería su energía para volver a vivir. Volverme rosada, turgente como sus labios, llenos de sangre, para morderlos y sentir la frescura corriendo por mi boca mis dientes, chorreando por mi cuello y bajando. Frescura infinita que me hiele que me congele y lo vea detrás el vapor de mi aliento.

Te devoro hasta que tus ojos dejen de brillar; tu sonrisa -que amo- es verde y mullida como un campo en verano. -Te deseo-. Aquí mismo te abrazaría sin ropa, sintiendo los latidos en cada una de tus venas, las marcas blancas de mis dedos apretándote, romperte. Quiero romperte, desgarrarte como una seda exquisita, fina tu piel, fina la seda, apenas manchada de puntos rosados, pecas carmines por todo tu cuerpo que tiembla en mis brazos mientras resbala, entre mis lágrimas...

-pausa-

Esta dormido con su boca entreabierta, deseando mis besos. Me mira, mi rostro detenido en sus pupilas, suya más allá, sus ojos sus pupilas me atraparon, me encerraron con él y lo acompaño en algún sendero eterno.

No tiembla, lo cubro, mi calor y su frescura, es su sangre en mis manos.

Lo rompí. Grito.

Quiero unirlo. Me arranco las uñas, llorando...

-Te lloro, amor mío!-

Ha muerto ha muerto.





27.8.09

CON LOS OJOS CERRADOS


Vamos de viaje, por la ruta gris, mirando el atardecer sobre los campos lisos. El horizonte anaranjado. Él maneja su auto con soltura, relajando sus brazos sobre el volante, golpeteando los dedos aún cuando no hay música. Conversamos y me cruzo de piernas hundida en el asiento. Me desafía. Se tapa los ojos y me obliga a tomar el volante para no chocar. Grito. Lo reto. Me asusto. Me río. Se venda los ojos con un pañuelo azul y blanco de algodón. Se ríe. Estoy muy cerca de él, de su cara. Me besa tomando completamente mi boca. Siento sus labios suaves que por primera vez no estan ansiosos. Vamos a chocar, pienso, pero no puedo evitar cerrar los ojos y disrutarlo.

Afuera esta frío y huele a campo. La ruta tiene unos pocos autos que con la inminente oscuridad, van prendiendo sus luces. Doblamos en un camino de tierra, hacia una quinta perdida entre el follaje. La casa es grande y sencilla, con una galeria de piso rojo en el fondo. Se siente el chisporroteo en alguna parte del fuego. Habría un asado pero falta la carne, falta todo.

Su amigo nos recibe, me abraza con mucho cariño. Me recrimina el tantísimo tiempo que no nos vemos. El abrazo dura más de lo normal y me besa el cuello haciendo ruidos chistosos. Nos reímos. Lo quiero mucho y también lo he extrañado. Pienso en que diría El Chico del Beso en el Auto, que camina cerca, saludando a los demás.

La noche ha caído. Mi hermano, que también se encuentra allí, me lleva aparte y me pide que lo lleve a la ciudad. Acepto. De paso, pienso, traigo vino y provisiones. Es temprano, quizás las nueve. Nos perdemos en el camino, llegamos a la ruta, a la parada de omnibus. Nos sorprende el tráfico, intenso ahora, que nos ciega con sus luces altas. Cuál tomamos? Cualquiera que nos lleve al centro de la ciudad. Subimos y espero no olvidar como regresar y encontrar la casa en la oscuridad. Pero es temprano.

El Chico del Beso en el Auto se quedó en la casa. No lo extraño. Apenas pienso en él. Llevo mis dedos a la boca y ahí si, extraño, recuerdo su boca en la mía. El sabor. El camino que pasaba debajo, rapidísimo, y nosotros sin notarlo. Extraño el beso, mi labio aprisionado. (Desde la plaza, me dijo su amigo, se llega fácilmente, todos conocen donde queda la casa). Las piedras quejándose debajo de mis pies, las hojas. Reconozco el camino de tierra, la veo: la casa iluminada, las risas adentro, la botella de vino en mi regazo.






19.8.09

SIDE EFFECTS


Más allá de las consecuencias usuales de un divorcio, mucha gente se olvida de pequeñísimos detalles que hacen de la etapa posterior (también) un pequeñisimo infierno.

Aún cuando la separación sea en términos cordiales y amistosos (donde no haya una lucha a muerte por las pelusas del otro o niñitos saltando del psicólogo al abogado); aún asi para las partes involucradas, el camino del after es tortuoso.

(Nótese por favor que voy a hablar con total conocimiento de causa, en tono de protesta indignada con toda la gente que le agrega stress a una situación que per se ya es un embole total. Lo siguiente es absolutamente tendencioso y desprovisto de reflexión y/o consideración alguna)

A saber:

Morbo: toda persona que se entera de tu reciente separación quiere saber POR QUÉ te separaste No importa que no conozca al ex, no importa si es pertinente, no importa si te acaban de conocer. Por qué? Es la primera pregunta. Una se contiene y contesta la primera boludez amable que se le ocurre. Pero en realidad deberia contestar lo que están esperando: él te metió los cuernos con una de 18 años o vos te quedaste a hacer horas extras con tu jefe. Se puede ver incluso una pequeña sonrisa de satisfacción en el interlocutor. No es la fe la que mueve montañas, es el morbo.

Tiempo: después del por qué viene la averiguación sobre cuánto tiempo estuvieron juntos. Asumo que es para evaluar el grado de estropeamiento mental y/o físico en que se encuentran. Obviamente esta pregunta siempre va acompañada de la averiguación de las edades de los involucrados y ocupaciones actuales. No nos engañemos, el interlocutor esta pensando en el hermano/a, primo/a, amigo/a soltero que puede agarrar un pedazo de carne afligida, que cuanto más independiente y bien pagado esté, mucho mejor.

Descendencia: hijos o no hijos, that’s the question. Con eso se evalúa no sólo que tan problemática es la separación sino también el grado de compromiso en la pareja. La frase que lo confirma es “por algo no habrán tenido hijos” y etcs. Una perfecta chotez.

Valores: monetarios, por supuesto. Cosas de valor en común. Quién se queda con qué. Porque no es suficiente con enterarse de todo lo anterior sino que también hay que saber quien es el que salió más o menos beneficiado. Quién se quedó con la casa, con el auto, con el cepillo de limpiar el inodoro... todo.

Interpretación errónea de la realidad: frases como aaah, ahora vas a salir, reventar la noche, conocer todos los tipos que quieras, etc, son los indicadores que el interlocutor tiene la idea que el matrimonio es básicamente como la relación que tenia la princesa Leia con Jabba the Hutt. Libertad se traduce en salir de reviente y pasear de orgía en orgía, como una forma validísima y correcta para lidiar y superar (ojo al piojo) la separación. Nunca creí que un clavo sacase otro clavo.

En el otro lado de la moneda esta la gente ubicada y por lo tanto, confiable, que no pregunta nada innecesario (solo un saludable cómo estas?) y simplemente te ofrece un abrazo, una salida, unas copas de vino y te escucha. Son los únicos pilares donde afirmar la poca salud mental que queda entre tanto chismoso, molesto, jodido. Las cosas como son. Y si las cosas no están juntas, por algo será. Para qué querer saber más.




12.8.09

LUNAS


Hay lunas, everywhere
Como mariposas blancas
Polillas molestas
En la mitad de la noche.

Escribo para que no oigas
Todo el griterío pasajero,
Y me mires

Los firuletes azules
En la hoja blanca
Que se queja por mis irreverencias
Ella prefiría morir virgen
(como aquella otra)
Acabada en un estante,
Húmeda.

No me quiere contándote mentiras,
La vida
Las altísimas nubes deformes
Que me protegen de los rayos
La luz en mi cabeza.

Hay lunas, everywhere
Marcando otro camino.

4.8.09

Julio. Gustav. James


Soy una leve presencia. Breve, sin sombra ni materia. Un par de ojos vacíos en la noche, deambulando confusa en la neblina de una noche invernal.

Pasada la medianoche ahogaría un lamento, sería un soplo de aire helado, unos dedos fríos rozando pieles tibias.

Intrusa.

Traspasada por miles de cuerpos.

Anónima y olvidada.

Un tintineo inoportuno.

Unos pasos ligeros en el pasillo.

Tu corazón que se acelera y se acelera sin saber porqué. Ahí estoy, invisible y paria. Soy un recuerdo. Soy una nada.



¿Qué es un fantasma?, preguntó Stephen. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.

James Joyce

Definición del Fantasma

Ulysses (1921)


Foto: Klimt