CARTA A M.
Centro del mundo, miércoles 12 de Noviembre de 2008
Dear M.
Suelo pensar que no hay forma de contestar una carta. Uno empieza y listo. El resto viene solo, es cuestión de contar y contar.
Yo también vi un graffitti una vez. Estaba en la San Juan y Maipú, escrito en rojo que decía: "no quiero irme sin saber a que he venido", o algo por el estilo. Me llamó mucho la atención, era casi una declaración de principios. Ahora los carteles de publicidades de celulares y semanas de colegio lo tapan pero yo sé que está ahi y cuando paso me da un nosequé. Y no sé por qué.
Hoy vi de nuevo ese ritual que hacemos algunas mujeres de ir a la peluquería y pretender curar el alma con un brushing. No fui yo esta vez, fue Monique. Algún día te voy a contar de ella, por ahora sólo te digo que es la persona más dulce que conocí. Y está rota por dentro. Es frágil. No sé que diría ella al conocerme realmente, no creo que le gustase, asi que conservaré el secreto hasta que me muera.
¿No sentís vértigo? Yo si, cada vez (y han sido pocas) que me encontré culminando algo que quería mucho, la irrealidad me daba vértigo. Yo no disfruto de nada, menos las cosas increíbles. Cuando esperaba que me den mi diploma lo único en que pensaba era en un viejito que sacaba fotos y que estaba subido al escenario. Tomaba las fotos y en su afán de hacerlas bien, retrocedía sin mirar atrás, peligrosamente cerca del límite entre el escenario y una caída de 2 metros del foso. Me la pasé transpirando mi vestido por eso. Fue una buena distracción para ignorar a mi familia y amigos a mis espaldas, a mis sonrisas demasiado forzadas y abrazos fríos.
Estoy hablando demasiado, estoy durmiendo poco y la biografía de Capote me roba los pocos momentos de libertad que tengo. Pobrecito! su infancia fue horrible y aunque lo intento, no puedo dejar de sentir una horrorosa empatía. Otras veces soy como la pequeña Harper Lee, siendo demasiado bruta y casi ahogada por su madre en la bañera.
Puedo hacerte preguntas? A todos le pesan los errores como a mi? o soy yo la retorcida que no sabe como perdonarse. Cometí tantos tantos tantos. Voy a contruirme una pared muy alta para que nadie los vea.
¿Odias a los payasos tanto como yo?
Afectuosamente suya,
C.




2 metieron la cuchara:
volvisteeeeee!!
besos y cartas!
a brillar!
salu2,
charls.
Que bueno estés ahí!!
Un placer leerte!!!
Adieu!
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