22.6.09

IDEARIO

by Calíope



1. No compartiré nunca la ropa interior

2. No he de meterme nunca entre hermanos, amigos, novios de amigas (incluyen ex novios)

3. No usaré pantymedias a menos que sea demasiado necesario

4. Donde se come no se caga, no meterme con compañeros de trabajo

5. Siempre hay que tener pañuelos de papel en el bolso

6. La plancha es el enemigo

7. Nunca hablar mal de alguna banda y/o cantante (te puede terminar gustando)


8. Los hombres y las mujeres NO son iguales (ellos siempre se van a ver geniales sólo con un jean y remera, no importa la ocasión)


9. La adicción al Farm X no se supera nunca


10. Uno puede olvidarse de como andar en bicicleta


11. Las pinzas de depilar siempre se pierden.


12. Al menos una vez en la vida hemos mezclado antibióticos con alcohol


13. 8 de cada 10 veces NO hacemos la extracción segura de pendrives, tarjetas de memoria, etc

14. Siempre hay alguien te deja una huella digital en el lente de tu preciosa cámara

15. Las personas que no saben cuales son sus límites son aburridas


16. Si tus papás no te retan, no te quieren


17. Las redes sociales siempre estarán sobreestimadas

18. Jim Carrey no es un buen actor a pesar que hizo bien un par de películas

19. La gente que dice que bajar música por internet es ilegal, de chicos nunca compartieron sus juguetes


20. La transferencia con los psicólogos es inevitable


21. Las camisas a cuadros solo le quedan bien a un 0,002 % de la población mundial


22. Nunca más recordaré como se hacía la regla de tres simple


23. Google no es Dios. no hace tanta plata.

24. El chocolate es milagroso pero la histeria es preferible al acné (y/o ataque de hígado)









19.6.09

REENCUENTROS




Por lo abrupto de la noticia, me espanté al instante. Después de unos días de meditarlo mejor me di cuenta que no era tan grave y que mi reacción solo respondía a mi natural aversión al contacto social de muchedumbres.

Esta no era, sin embargo, una muchedumbre. Eran apenas un puñado de semi-adultos tratando de obviar el tirano paso del tiempo... he ahí mi mayor problema: no se trataba de ellos, se trata de mi, del tiempo y los años que habían pasado, salpicándonos con su ácido quemante de sabidurías mal aprendidas y hostigamientos de circunstancias.

Reunión de ex-alumnos. Dante debió describirlo en algunos de sus Infiernos y si no lo hizo, fue porque de secundarias seguro no sabia mucho.

Todos sabemos para que los ex alumnos se juntan: no es ánimo del compañerismo, ni la nostalgia ni nada; es MORBO señores, liso y preciso, morbo de ver que tan mal nos cayeron diez años y que tan bien decimos quen nos va. Y vamos a ver panzas, rollitos, canas, escuchar una y mil veces la perorata de por que no se casó fulano o por que fulana no tiene hijos aún, es la oportunidad de tirarle la jauría a la compañerita que ahora resulta estar buena y para descubrir con horror que el ex novio se vino abajo. Morbo.

A estos pensamientos recurría mientras me apretujaba en el auto del novio de mi amiga. Ibamos cuatro en el asiento trasero tratando de no arrugar nuestras galas ni de golpear cámaras digitales. Yo no llevé la mía, no era un momento para recordar.

Cuando llegamos mi primer temor fue que podía faltar el alcohol (aceite imprescindible en la socialización forzada) o que la comida pudiese ser poca. Por supuesto, ambos temores se confirmaron en poco tiempo, luego de mandarme tres vasos de gancia sin el efecto esperado, o al tratar de encontrar un poco de carne en un trozo de grasa sangrante.

Hambrienta y sobria no supe comportarme. Seguramente pensaron que seguía siendo la "traga, forra, la demasiado tímida, etc", por no sugerir la palabra pelotuda. Seguramente mi cara me delató el odio a la tercera vez que alguien me pregunto qué era, en que trabajaba y si estaba casada; que hace cuanto, que por que no tenes hijos, tienen casa propia?, donde te recibiste?, hace cuanto? Aquébueno! y a repetir la perorata con el siguiente en la fila. Así all night long.

Maldije al asador por prender tarde el fuego, maldije a los que compraron la carne porque no se cocinaba nunca, maldije a los borrachines que solo toman fernet y se emborrachan en un santiamén, maldije al inventor del flash porque provocarme cegueras momentáneas, y sobre todo, maldije el momento en que pensé que eso era una buena idea.

No quería ver a nadie, sus vidas formaban parte de un universo de extraños y de incógnitas, me sentia cómoda asi, sin saber quiénes eran. Era así en la secundaria y no estaba mal que se mantenga de esa forma.

Ya no hay marcha atrás. Los vi. Los desconocí (ya no tienen 17 años). Entonces para qué? me preguntaba de vuelta, en el mismo auto del mismo novio de mi misma amiga, todas apretadas de la misma forma, riéndonos por habernos mantenido en peso y no haber cambiado casi nada, "estamos iguales, somos las mismas"....

Oh, no me van a negar que es una hermosa mentira.



Ilustración: Alberto Montt


7.6.09

CROSSROADS


No podemos o no queremos, ir, a través de los caminos, embarrados de costumbres, las rutinas, la vida compartida y partida -en mi pedazos o en cien mil, a quién le importa-, desmembrada y corroída.

Ahí vamos empujados, la marea, en la corriente de las personas que pasan, algunos vuelven, otros nos saludan desde lejos y nos muestran las espaldas, los talones, alejándose.

Imposible de ver los matices y los grises, quienquiera que fuese, ya no soy nunca más, ya no soy en el verbo ser, ni siquiera estoy, son ahora mis espaldas y talones envueltos en ropa barata y zapatillas despegadas, caminando hacia la luna, a volverme inabarcable.

Casi todo lo soñado se resbala de los dedos, como los chicos traviesos, aburridos de la lluvia, en el campo soleado transpiran y se ensucian.

El hipnótico cantar de las sirenas, la tibieza de las primaveras, las fotos viejas guardadas en cajones, guardan risas congeladas, guardan montañas nevadas.


El círculo que no se cierra, el fin que no se acerca, inmortales, incompletos, imposibles, el pasado nos dura toda la eternidad, no puedo ser ciega, sorda, muda, no puedo ser una estatua -qué ironía- un pedazo de destino que se queda en el camino... maldito es el tiempo desesperado que te abraza al nacer y sin querer, lentamente, te mata.